E n el discurso con motivo del Jubileo del mundo educativo, León XIV estableció que los “puntos cardinales” de la educación cristiana son: interioridad, unidad, amor y alegría. La interioridad en primer lugar. Más allá de modas y didácticas que calan en nuestros colegios y editoriales por el desconcierto que a veces impera en ellos, un enfoque correcto de la dimensión interior supone la necesaria reactualización de la
esencia del quehacer educativo. Así lo hemos entendido desde hace años en esta cabecera, dedicándole al cultivo de la interioridad varios monográficos y una sección que ha contado con vida propia: “Educar el ser”. Seguimos con la misma convicción.
Presentamos de hecho en “Formación” dos artículos que establecen un marco teórico para el desarrollo de la educación de la interioridad: Lorenzo Sánchez Ramos plantea saberes básicos sobre el cultivo de esta a partir de una perspectiva tripartita (exterioridad, interioridad, profundidad); César García-Rincón de Castro aporta claves
para una pastoral samaritana. En esta sección también, Pedro Barrado continúa el estudio acerca del pecado original en el Nuevo Testamento. Alfredo Delgado Gómez retoma la
serie “Escuela de liturgia”, esta vez vinculando la liturgia a la competencia primera del currículo: la identidad. “Nos puede interesar” viene asimismo cargado de propuestas para trabajar la interioridad en nuestras aulas. Elena Andrés Suárez, una de las autoras más prolíficas en el tema, ofrece una propuesta para Secundaria y Bachillerato, para aprender a ser cuidando el ser. Almudena Colorado, seguidamente, reivindica una práctica que ha pasado a ser conflictiva en el imaginario social: la oración. La contemplación y admiración de expresiones artísticas es también un recurso para trabajar nuestro ser: José Antonio Ramos nos obsequia con una pintura sobre la presentación de Jesús en el templo. Cerramos la sección con dos recomendaciones de lecturas de, precisamente, Elena Andrés Suárez, a cargo de Josep Otón y Jorge A. Sierra.
No debemos avergonzarnos de lo que somos, y menos aún de lo que subyace detrás de nuestra misión educativa. Tampoco de aquellas experiencias de las que nos valemos para sentir lo que creemos: la oración y la contemplación, indispensables para un cultivo interior integral. En este sentido, cerramos el número con un precioso regalo (¡gracias!) que nos envían las monjas contemplativas del monasterio de Porta Coeli (El Zarzoso,
Salamanca). Feliz año nuevo.
Precio
7,00 €
Impuestos incluidos
Disponible